Extracto del Diário de Guerra de la 4. Pz.Div. del mes de Octubre de 1941 donde se apunta lo acaecido el 6 de Octubre de 1941 cuando un Grupo de Combate de esta División en su avance sobre Mzensk fué repelido por una formación de T-34 y KW-I causándole importantes pérdidas.

Nota:
Lo que a primera vista podría clasificarse como un combate menor provocó en su momento en el bando alemán una gran conmoción: por primera vez en la todavía joven Campaña del Este quedaba plasmada la enorme superioridad del carro de combate ruso T-34 no solo sobre los carros de combate alemanes del momento (Pz-III y Pz.IV) sino ante la gran mayoría de armas alemanas anticarro y la práctica imposibilidad de combatirlo a distancias normales de combate. Un mes más tarde la Organisationabteilung en su diário se hacía eco del hecho de que el carro de combate ruso no podía en la práctica ser combatido por las armas anticarro con las que estaban equipadas las divisiones de infantería alemanas.






[...]




6.10.1941




02:45 horas Informe matinal al XXIV A.K:

"Iniciamos la marcha a las 6:00 con todas las fuerzas disponibles desde Orel con el objetivo de una vez se haya logrado establecer contacto con el Batallón Avanzado (Vorausabteilung) avanzar sobre Mzensk"


La noche ha transcurrido con tranquilidad.


Tras haber establecido contacto con el Batallón Avanzado von Lauchert en el puente Jwanowskaja el Grupo de Combate (Kampfgruppe) continúa su avance. En Otrada el 6.10.41 aproximadamente a las 10:00 horas el puente es destruido pero se logra circunvalar permitiendo provisionalmente el paso de carros de combate y vehículos de ruedas. Inmediatamente se ordena el traslado de un pelotón con equipo K (K-Gerät), el 1./Pz.Pi.79, con el objetivo de reconstruir de nuevo el puente. Hasta este momento el enemigo es débil, si bien en una zona minada aparece reforzado y apoyado por carros de combate. Al mediodía se inicia un combate que se alarga hasta el anochecer. En el transcurso del combate apenas se logra ganar terreno.


La situación y la relación de fuerzas es la siguiente:

Durante la noche del 3/4.10.41 el ruso ha transportado desde Moscú hasta Mzensk a la 4.Pz.Brig. Durante la noche del 5/6.10.41 esta brigada acorazada ha progresado por la carretera de Tula con la misión de frenar nuestro avance. Según testimonios de prisioneros esta brigada está formada por aproximadamente 45 vehículos, la mayoría de ellos de 32 toneladas y aparentemente 4 de 52 toneladas. El ruso maneja sus carros de combate de una forma muy hábil, aparece, desaparece y vuelve a aparecer por sorpresa para atacar nuestros flancos. Durante el atardecer sus vehículos pesados nos provocan importantes perdidas. Sobre el transcurso de esta batalla la brigada acorazada más tarde informa de la siguiente forma:

A las 9:00 horas início del ataque. El enemigo ha abandonado sus viejas posiciones. El avance progresa de forma muy fluida. El puente sobre el desfiladero al este del punto 107.8 ha sido volado. Rapidamente se logra circunvalar la zona si bien su paso es para los vehículos de ruedas bastante difícil. El avance continua hasta el alto situado detrás del puente sobre el río Rokowaja sin contacto con el enemigo. Gracias a nuestra rápida reacción el puente, que ya había sido preparado para ser volado, pudo ser tomado. Posteriormente pudo comprobarse que los vados del río habían sido minados. Desde los altos 4 carros de combate ligeros semienterrados y 7 cañones anticarro enemigos abren fuego. Tras un breve intercambio de disparos los carros de combate y los cañones anticarro han sido destruidos. Soldados rusos protegidos en sus trincheras lanzan granadas de mano contra nuestros carros de combate, que avanzan en un largo ancho hacia los altos. Fuerzas motorizadas limpian en combate cuerpo a cuerpo los nidos de resistencia de la infantería enemiga. Se logra hacer una determinada cantidad de prisioneros. Cuando avanzan lentamente por la carretera en dirección al alto, nuestros carros de combate son atacados por el potente fuego de carros de combate pesados. Uno de nuestros carros de combate es alcanzado y destruido. Su completa tripulación puede abandonar el vehículo y ponerse a salvo. Las granadas de los proyectiles disparados por nuestros carros de combate contra los vehículos enemigos situados en el alto a una distancia de unos 1.500 metros no logran perforar su blindaje. Un cañón antiaéreo es posicionado en la carretera y logra destruir un carro de combate enemigo. Los carros de combate enemigos responden con su fuego y alcanzan de lleno al cañón antiaéreo. El Jefe de Batería es herido y casi la totalidad de los servidores del cañón mueren. Frente a nosotros se encuentran aproximadamente 15 carros de combate pesados enemigos. El segundo cañón antiaéreo, que había sido posicionado a la derecha de la carretera, tras haber efectuado el tercer disparo es alcanzado por fuego enemigo e inutilizado. Nuestros carros de combate retroceden ligeramente de forma que exponen unicamente sus cañones. Se logra destruir dos carros de combate ligeros enemigos mientras las granadas soviéticas no paran de peinar la zona. Varios heridos, entre ellos el Oberleutnant Esser, Ayudante del I./Pz.Rgt.35. Tras un violento combate se pierden dos carros de combate más. Aparecen más carros de combate en la orilla del bosque: frente a nosotros el enemigo ha dispuesto un total de aproximadamente 25 carros de combate pesados. Varios de nuestros carros de combate son alcanzados por el fuego enemigo mientras nuestros cañones a estas distancias no pueden actuar efectivamente. El fuego disparado por los carros de combate enemigos aumenta de tal forma que nuestros carros de combate se ven obligados a retroceder de nuevo, alejándose del alto. El continuar con el ataque es en estos momentos ya del todo inimaginable. Nuestras dos baterías de artillería no cesan de disparar contra la zona donde se encuentran los carros de combate enemigos. El Batallón pesado alcanza con una granada de artillería un carro de combate pesado y logra destruirlo. Cuando los carros de combate enemigos avanzan la situación de nuestro Grupo de Combate es extremadamente crítica. Nuestra posición actual no es apta para operar defensivamente y podemos ser atacados no solo frontal sino tambien lateralmente, motivo por el que se toma la decisión de retroceder hasta el alto situado al otro lado del puente. Con gran calma y sobriedad los vehículos de ruedas y el Batallón de Niebla (Nebel-Abteilung) cruzan el puente; posteriormente tambien lo cruzan las unidades motorizadas. Al otro lado del puente ya solo se encuentran los carros de combate, un cañón de 10 cm y la 6./A.R.103. Cuando casi todas nuestras unidades no blindadas han alcanzado el alto al otro lado del puente el ruso inícia un ataque mediante 8 carros de combate pesados, 4 de los cuales se posicionan a la orilla del bosque. Debido a que el cañón de 10 cm está posicionado para cubrir con fuego directo la carretera nuestros vehículos se posicionan detrás del cañón a derecha e izquierda de la carretera. Cuando aparecen los cuatro carros de combate pesados enemigos el cañón de 10 cm abre fuego y les obliga retroceder. Mientras nuestros carros de combate avanzan ligeramente su posición el ruso inícia un nuevo ataque con más carros pesados y obliga a los nuestros de nuevo a retroceder. 10 carros de combate enemigos avanzan sobre nuestra posición artillera y son protegidos por el fuego de otros 15. En esta tan crítica y peligrosa situación todas las tripulaciones de carro de combate y los servidores de cañones artilleros mantienen la calma. Desde todos los cañones se abre el fuego. Los carros de combate enemigos no cesan de moverse y abren tambien el fuego.
Ninguno de los servidores de la Artillería abandona su posición. Los carros de combate enemigos se encuentran frente a ellos a una distancia de entre 10 y 20 metros. 3 vehículos enemigos son destruidos por fuego directo de la Artillería. Otro carro de combate enemigo queda temporalmente inmovilizado al pararse su motor. Aprovechando esta oportunidad el Leutnant Kramer y un hombre más del Pz.Rgt.35 saltan sobre el carro de combate, abren las tapas del motor y colocan un hacha entre la corona y el piñón del motor para impedir que éste arranque de nuevo. La tripulación del carro de combate gira la torreta y los dos hombres se agarran a ella, ensuciando con barro las aperturas de visión de la torreta. Saltando al suelo logran rescatar a un soldado de la Artillería que había sido arrollado por el carro de combate y cuya pierna se encontraba atrapada en la rueda tractora. Posteriormente rocían el vehículo con gasolina y lo incendian. La mayoría de los carros de combate atacantes han sido destruidos, el resto retrocede. El Comandante del A.R.103, Oberst Schneider, y el Comandante del II./A.R.103, Major Laukat, han dirigido durante el combate personalmente el fuego de sus cañones contra los atacantes.
Ahora el Grupo de Combate dispone del tiempo de retirar sus carros de combate al otro lado del puente y posicionarlos en el alto junto al resto de unidades. Entretanto ha oscurecido. El enemigo no se deja ver. Nuestra artillería ataca de nuevo las posiciones enemigas. Durante la noche tormenta de nieve. Los uniformes de la gran mayoría de la tropa, que se encuentra en posición defensiva y no dispone de ningún refujio, se encuentran totalmente mojados. Debido a la superioridad del enemigo se prevee un nuevo ataque, razón por la que se mina fuertemente el puente y un paso de ferrocarríl.
El combate se ha saldado con la destrucción de 10 carros de combate pesados y 7 carros de combate ligeros enemigos; se han perdido 10 carros de combate própios (6 de ellos perdidas totales), 2 cañones antiaéreos de 8,8 cm, 1 cañón de 10 cm, y 1 le.F.H.18. Las pérdidas personales son de 7 muertos y aproximadamente 25 heridos.
El que los carros de combate pesados rusos no provocáran todavía más daño así como que no pudieran aprovechar totalmente su superioridad se ha debido al valeroso comportamiento de todos los carros de combate y armas anticarro empleadas en la defensa, el fuego concentrado de los batallones de le.F.H. y s.F.H. y muy especialmente a la muy ventajosa posición del 6./A.R.103 . Todos los informes coinciden en que se ha luchado con gran calma y frialdad a pesar de que desde el primer momento la superioridad de los carros de combate rusos y la impotencia de nuestras armas defensivas era más que evidente.




[...]