Documento redactado el 22.02.43 por el Generalleutnant Dipl. Ing. Erich Schneider, comandante de la 4. Panzer-Division, dirigido a su predecesor, el Generalleutnant Heinrich Eberbach. Schneider pone al corriente a Eberbach sobre las desesperadas operaciones defensivas y de contención llevadas a cabo por la división en la zona Orel / Kursk en Febrero de 1943.
Puesto de mando de la División, 22.02.1943
4. Panzer Division
- Comandante -
¡Por mensajero!
Dirigido a:
Sr. Generalleutnant Eberbach, Hamberg, Friedrichstraße 7
A través del Representante del Gen.Kdo.XIII.A.K., Nürnberg
¡Estimado Eberbach!
Hoy se cumplen exactamente tres meses desde que asumí el mando de la 4. Panzer-División. Estas semanas, especialmente las últimas tres, han estado repletas de intensas experiencias militares y personales. Cuando a finales de Enero viajé al cuartel general para participar en las últimas reuniones sobre la reorganización de la división, los preparativos materiales y personales ya estaban completamente finalizados.
En el cuartel general llegó entonces la gran sorpresa, ó mejor dicho, la gran decepción. Debido al colapso del arco de Woronesh, se había creado una enorme brecha entre el flanco derecho de la 2. Panzer-Armee y Charkow. En el cuartel general no se vió otra opción que, a través de convoyes urgentes, transportar a Tschigry a la ya medio segregada división con la misión de contener a la marea roja hasta que los restos de la 2. Armee pudieran escapar de su inminente aniquilación.
Fueron extraordinariamente duros y críticos combates los que tuvo que superar la División. Tan pronto mis batallones llegaban por ferrocarríl, tuve que lanzarlos directamente al combate, estableciendo primero una cabeza de puente alrededor de mi própia estación de descarga, restablecer minimamente el orden en Tschigry y tender una línea defensiva frente a las divisiones rojas que atacaban en un ancho frente. Durante cinco días logramos contener allí a los soviéticos y mediante ataques evitar ser flanqueados.
En este periódo, más de 10.000 soldados alemanes cruzaron en pequeños grupos nuestras líneas. Fueron cargados en Schtschigry y transportados hacia el oeste. Mientras tanto, a nuestra derecha e izquierda los rusos, sin impedimento alguno, ya habían avanzado muchos kilómetros hacia el oeste, de modo que el primer cerco empezaba a cristalizarse. La orden de retirada llegó todavía a tiempo para lanzar un breve contraataque con todas las unidades y romper el cerco. En una acción dilatoria, nos replegamos gradualmente a Kursk y allí se repitió el mismo escenario.
Mientras todo a nuestro alrededor, a nuestro lado y detrás de nosotros, se replegaba de una forma más ó menos ordenada hacia el oeste, la División, que se encontraba en un amplio semicírculo alrededor de Kursk, realizó contraataques con el objetivo de ralentizar el avance enemigo, dándole a los restos del frente de Woronesh la oportunidad de alcanzar una base avanzada de suministros en Obojan, que era defendida por un batallón de la División, y de continuar así su marcha hacia el oeste.
La batalla final por Kursk, una ciudad de 80.000 habitantes, creó una dramática situación. Durante 24 horas tuve la duda si la División debía dejarse cercar en Kursk y combatir hasta el último hombre, ó bien, siguiendo la anterior estrategia, debía seguir una táctica dilatoria, conteniendo al enemigo el mayor tiempo posible, pero evitando el cerco en el último momento. El numericamente muy superior enemigo ya había cercado cuatro quintas partes de Kursk, cuando llegó la redentora orden de que la División abandonara Kursk e intentara una vez más contener al enemigo al oeste de la ciudad. Gracias a la excelente conducta de la tropa, la División logró abrirse paso a través del cerco sin sufrir significativas pérdidas e infligir graves daños al enemigo. Durante estos combates, varias baterías permanecieron en los depósitos de munición del ejercito y la última noche dispararon todo lo que pudieron (9.500 disparos en 24 horas). Nuestros bravos obuses volvieron a rendir de un modo excepcional. A pesar de la enorme tensión ni un solo cañón falló. Según testimonios de prisioneros, los rusos sufrieron enormes pérdidas; las divisiones más adelantadas quedaron paralizadas. Esto nos dió tiempo, y a medio camino entre Kursk y Ligoff y desde una bien preparada posición, logramos volver a castigar al enemigo con nuestro fuego concentrado.
Ahora mantenemos desde hace 10 días Ligoff, el pilar izquierdo de la armada. En nuestra retaguardia derecha entretanto la armada ha establecido un nuevo frente, de modo que desde hace dos días la situación se ha estabilizado un poco. Aprovechando nuestra movilidad motorizada, atacamos una y otra vez a los rusos cada vez que estos se adelantan demasiado. Ayer mismo, una recien llegada brigada rusa fué destrozada en su zona de preparación gracias a un ataque realizado por sorpresa. El ataque fué llevado a cabo por el batallón de motociclistas con el apoyo de dos baterías de cañones de asalto, una compañía acorazada y la mayor parte de la artillería de la división. Los restos de esta brigada han sido hoy de nuevo atacados por fuego concentrado dirigido por observadores aéreos, obligándoles a a replegarse hacia el este.
Para la división acorazada esta prolongada lucha ha sido algo totalmente nuevo. La carga mental a la que se han visto sometidos los hombres y el mando ha sido excepcionalmente alta. Sin embargo, la tropa ha resistido bien esta carga. En los últimos diez días, en el transcurso de los combates, desde retaguardia nos han sido asignados valiosos refuerzos personales y materiales. Un batallón de cañones de asalto con cañones largos y un nuevo batallón de cañones antiaéreos del ejercito se han unido a la División. Cossel ha recibido 5 Panzer IV con cañón largo. Jungenfeld y Cossel disponen juntos de 27 cañones anticarro autopropulsados de 7,5 cm (Panzer II). 16 Panzer IV adicionales se encuentran en camino. Además contamos con 100 Maultier (el tractor del pueblo), que con la infantería y los motocilistas están demostrando su valía.
Las pérdidas sufridas en los en parte feroces combates, han sido dolorosas, pero todavía soportables. Hemos sufrido 1.300 bajas sangrientas, 4 oficiales han caído, entre ellos lamentablemente tambien el Hauptmann Königsfeld. Mientras yo avanzaba con importantes partes de la División 60 Km detrás de las enemigas para socorrer a un grupo de combate alemán cercado, la presión de los rusos sobre Kursk era tan fuerte, que tuve que desplegar a pié a la hasta entonces reservada compañía acorazada para cerrar una brecha. En esta acción cayó Königsfeld con seis de sus suboficiales, una pérdida muy dolorosa para la División.
A pesar de los escasos carros de combate disponibles, en los últimos días Cossel y Esser han lanzado pequeños ataques con muy buen éxito, enfrentándose a 8 T-34 y logrando destruir 5 de ellos. Afortunadamente, las anchas cadenas de invierno funcionan bien, tambien sobre nieve profunda.
Presumiblemente, en un futuro próximo volveremos a combatir con más movilidad. Cuando me despedí en el cuartel general, se me aseguró que la 4. Panzer-Division continúa estando en la lista de divisiones que deben ser reorganizadas. Toda la División espera que a lo largo de la primavera seamos equipados con nuevo armamento, para de este modo poder pasar al ataque con toda nuestra fuerza.
A pesar de la desgraciada situación general, mi trabajo como comandante de una división acorazada me produce gran satisfacción. Los hombres combaten de una forma magnifica y, aunque el armamento y el equipo no son de la última generación, son de tan alta calidad que una y otra vez disponemos de la posibilidad de aprovechar al máximo la diversidad de los modernos medios de combate. Tenenos una buena relación con nuestros superiores. Durante un largo periódo de tiempo hemos estado directamente subordinados a la armada. El nuevo comandante en jefe, el General der Infanteríe Weiß, es un hombre espléndido que nos dá gran libertad de acción y que, durante nuestro existencial reto en Kursk, arriesgó su persona y su cargo para evitar que la División librara una lucha desesperada y sin esperanza de éxito, consiguiendo así poder seguir aprovechando para la armada nuestro superior y flexible método de combate. El jefe de la armada es el General Harteneck, con el que se puede trabajar bastante bien. Actualmente estamos subordinados al XIII.A.K. Su comandante ha sido hasta ahora el General der Infanterie Straube, desde ayer el General Siebert, hermano del primer ministro bávaro.
En mi deseo por informarle, he olvidado por completo el interesarme por su salud. Un oficial del Pz.A.R.103, el Leutnant Schielein, me transmitió sus saludos y me informó que tuvo usted que abandonar su tratamiento antes de que sanaran sus heridas porque se le volvía a necesitar. Yo y toda la División le deseamos una pronta y total recuperación.
Nos ha complacido enormemente escuchar por radio que el Generaloberst Guderian ha sido nombrado Inspector General de las Tropas Acorazadas. El 'mariscal siempre hacia delante' de las fuerzas acorazadas será recibido calurosamente en su nuevo cargo por todas las experimentadas tripulaciones y muy en especial por la 4. Panzer-.Division. Como inspector de los carros de combate pesados tendrá usted mucha relación con nuestro estimado antiguo comandante en jefe. Le pido que le transmita mi más respetuosos saludos en nombre de toda la División.
Con mis mejores deseos de recuperación, le envío un cordial saludo.
Heil Hitler, en leal camaradería,
Firmado: Schneider