Extracto de un documento publicado en Marzo de 1943 por el comandante del Panzer-Lehr-Regiment, el entonces Oberstleutnant Gerhard Grosan, donde se recoje el contenido de una conferencia impartida a oficiales de la Academia de Guerra de Wünsdorf en relación a la defensa de carros de combate.
Panzer-Lehr-Regiment
- Comandante -
Conferencia impartida a oficiales de la Academia de Guerra de Wünsdorf, Marzo 1943
La lucha contra los carros de combate
Problemas básicos y notas prácticas:
Mediante una aclaración objetiva de la situación actual y una atenta mirada al pasado se obtienen líneas de desarrollo que pueden ser determinantes tambien para el futuro.
Estas líneas no son en absoluto rectas, pueden transcurrir en ondas, incluso en zigzag. Si se observa una sección demasiado pequeña, es fácil equivocarse sobre la dirección general. Si se tiene una visión panorámica de los grandes procesos, las fuentes de error se eliminan por sí solas.
Sin pretender ahondar en la historia de la guerra, me gustaría señalar una línea de desarrollo que se extiende desde Cannae hasta Stalingrado y que de entrada parece asombrosa: es el porcentaje de bajas que, en relación al número total de combatientes, disminuye constantemente. En un principio podría creerse que los mejores medios de destrucción creados gracias al avance de la tecnología deberían conducir a un aumento del número de bajas. La historia nos enseña claramente lo contrario.
La flecha condujo a la invención del escudo, de igual modo que el carro de combate forzó la aparición del cañón anticarro. La historia demuestra que por cada nueva arma ofensiva que surge, pronto aparece un arma defensiva que, visto desde un punto de vista técnico, es capaz de anular la ventaja de la primera.
Por lo tanto, la gran oportunidad para cualquier ejercito reside en la sorprendente y despiadada explotación de un actual adelanto tecnológico.
La Rusia soviética, por ejemplo, no aprovechó en 1941 su gran oportunidad tecnológica. La clara superioridad técnica de los carros de combate soviéticos estaba ahí. Se perdieron en lograr pequeños éxitos locales, cuando una disciplinada concentración hubiera podido haber supuesto el gran giro.
¿Pero, dónde estaba nuestra arma defensiva?
No debemos negar que el consiguiente y forzado disperso despliegue de los carros de combate de nuestros regimientos acorazados, en 1941 practicamente anuló a este arma ofensiva. Desde un punto de vista puramente técnico, ante cualquier carro de combate, independientemente de lo potente que este sea, puede construirse un arma defensiva capaz de destruirlo. Y este arma defensiva es tambien construida, pero a veces demasiado tarde.
En base a esta constatación técnica, algunos pronosticaron prematuramente el ocaso de los carros de combate. Olvidaban que para destruir un carro de combate enemigo tambien debe considerarse el aspecto táctico. Y en este sentido, siempre que sea empleado como un arma ofensiva, el carro de combate siempre tendrá ventaja, pues el atacante determina la ubicación del ataque y puede concentrar ahí sus armas ofensivas (carros de combate) en un gran número. El defensor - empleando una anología con el ajedrez - siempre es el segundo en mover ficha.
Si queremos poder defender, debemos entonces adaptarnos al atacante. Debemos poder perforar su blindaje. Su forma de combatir no puede ser un misterio para nosotros. Su táctica, especialmente en el ataque, y muy especialmente en el empleo de sus carros de combate, nos obliga a ajustar nuestra táctica y técnica en el combate anticarro.
En un primer momento esto parece bastante sencillo, pues ya hemos adquirido experiencias tácticas y su técnica la conocemos a través de carros de combate capturados. Sin embargo me gustaría señalar un error en este razonamiento y que puede observarse con mayor facilidad en el aspecto técnico. El carro de combate capturado nos proporciona una imagen sobre el nivél tecnológico del enemigo de 'ayer', en el mejor de los casos de 'hoy'. Si en base a estos conocimientos se construye un arma defensiva, esta llegará demasiado tarde debido al tiempo necesario para su desarrollo. El arma defensiva debe ser diseñada para combatir al arma ofensiva de mañana.
Esta visión del futuro es incierta, y discernir la tendencia de desarrollo en base a vehículos capturados difícil.
La situación en el aspecto táctico no es diferente ¿Qué valor tienen las experiencias? ¿Tiene el individuo experiencias ó se trata de meras vivencias? Las vicencias del combatiente en el frente son los ladrillos del edifício de la experiencia. En otras palabras: del "promedio" de miles de vivencias resulta la experiencia.
No es lo más importante conocer lo que hoy es válido sobre el enemigo, más importante es conocer ó anticipar lo que será válido mañana. Lo que "hace hoy" es importante. Lo que "hará mañana" es decisivo, porque la tecnología, la industria, la instrucción y la formación requieren tiempo.
El arma defensiva construida hoy y la técnica defensiva entrenada hoy, tienen que poder destruir al atacante de mañana.
Dado que los carros de combate de los estados enemigos deben ser destruidos, primero debemos familiarizarnos con sus fortalezas y debilidades - así como su tendencia de desarrollo, antes de poder pasar a la técnica de defensa - y solo entonces tendrá sentido abordar el problema de la defensa táctica.
Existen principios técnicos fundamentales en la construcción de carros de combate que son universalmente válidos y que guían la construcción de carros de combate en una determinada dirección ó los mantienen dentro de ciertos límites.
Todo carro de combate de la misma clase de peso es un compromiso entre los requisitos: potencia de combate, movilidad y seguridad. Esta es una realidad que ha sido indiscutible en la Marina desde la invención de los acorazados.
Es sorprendente que cometamos repetidamente el error de esperar soluciones ideales utópicas de carros de combate, vehículos cazacarros y plataformas autopropulsadas. Ni nosotros ni el enemigo las tienen.
En adelante, ruego que se entienda:
Bajo potencia de combate:
Armamento, munición, óptica, confort de combate
Bajo movilidad:
Motor, unidad de propulsión, combustible, confort del conductor
Bajo seguridad:
Blindaje, ángulo de inclinación de las planchas, resistencia del material
Un vehículo de una determinada clase de peso no puede cumplir de forma ideal todos los requisitos.
El peso de los carros de combate, inicialmente de 6 - 8 toneladas, se ha multiplicado por diez. El límite de peso superior es fijo y está determinado por la capacidad de carga de:
- Puentes
- Ferrocarríl
- Equipo de los ingenieros
Ejemplo:
Si un carro de combate debe ser rápido, entonces necesita un potente y por lo tanto gran motor así como mucho combustible. Este vehículo será necesariamente grande y las superfícies blindadas muy grandes. Estas superfícies blindadas unicamente pueden estar formadas por planchas finas; si estas fueran más gruesas, el vehículo aumentaría de peso, el motor no lograría alcanzar altas velocidades y por lo tanto debería aumentarse su tamaño, y así sucesivamente.
Este principio es tambien válido para los estados enemigos y garantiza que "los arboles no crezcan hasta el cielo".
Tenemos que contar en el bando enemigo con:
- Un constante alto número de los modelos rusos 'T-34' y 'KW-I' pero en una peor calidad.
- Un número decreciente de los carros de combate ingleses 'Mk II' y 'Mk III'.
- Probablemente no con los modelos 'Churchill' ingleses.
- Ultima série de los modelos americanos 'General Grant' y 'Lee'.
- Un creciente número del carro de combate americano 'General-Sherman'.
- Todavía no con los vehículos pesados (el ruso 'Rodinu' y el americano 'Dreadnought').
Esto nos lleva a la técnica en el aspecto defensivo:
El blindaje suele ser perforado por la energía cinética. Energía cinética = (M x V²)/2
La necesaria energía cinética puede lograrse:
- Mediante un proyectíl pesado, capaz de perforar blindajes incluso a velocidades relativamente bajas. Esto generalmente requiere un cañón muy pesado y difícil de movilizar (Pak 3,7 cm = 7 quintales; Pak 5 cm = 20 quintales)
- Mediante una muy alta velocidad del proyectíl, entonces este puede ser relativamente ligero. Desgraciadamente y debido a la resistencia del aire, al abandonar el tubo la velocidad del proyectíl disminuye constantemente (la resistencia del aire aumenta con el cuadrado de la velocidad). Por lo tanto, la fuerza de impacto es suficiente para perforar planchas de blindaje unicamente a distancias relativamente cortas. La velocidad de impacto, no la velocidad inicial, es la que determina el efecto perforante.
- Mediante el proyectíl de núcleo duro se logró una mejora, que gracias a su forma de brida y núcleo duro logra un valor de perforación muy alto. Desafortunadamente para la producción de estos proyectiles se requieren metales escasos como el wolframio. Por este motivo la munición de núcleo duro es lo más valioso y escaso que poseemos.
- Se buscó otro camino a través del principio de la carga hueca. En este tipo de proyectíl, gracias al correspondiente alojamiento e ignición de la masa explosiva, la presión explosiva es focalizada y perfora la plancha de blindaje. En este caso puede prescindirse totalmente de la energía cinética. El proceso de ignición requiere de un cierto periódo de tiempo. Por este motivo la munición de carga hueca solamente puede dispararse con una relativamente baja velocidad inicial, de lo contario el proyectíl sería destruido antes de haber finalizado el proceso de ignición. Con la velocidad inicial disminuye tambien la probabilidad de alcance debido a la mayor dispersión y menor velocidad. Esta es la desventaja practicamente insalvable de estos proyectiles. La munición de carga hueca es un producto barato de producción en masa y sus costes de producción no guardan ninguna relación con los de la munición de núcleo duro.
- Un último principio, actualmente en desarrollo, es el aprovechamiento de la propulsión a cohete para el combate anticarro. En este caso desde sencillos y ligeros dispositivos con forma de tubo de estufa (Ofenrohr), gracias a la propulsión a cohete, pueden dispararse cargas huecas muy efectivas.
(Omitido por razones de confidencialidad)
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Firmado: Grosan