Documento redactado el 16 de Junio de 1941, seis días antes del início de 'Barbarossa', por el Gen.Kdo.XXXIX.A.K. donde dá a conocer una série de directrices a seguir en relación al empleo de Panzerjäger (Sfl.) 4,7 (t) en unidades de infantería.

Nota:
El cazacarros autopropulsado de 4,7 cm sobre chásis de Pz.Kpfw.I Ausf.B estaba integrado en batallones cazacarros independientes subordinados generalmente a divisiones acorazadas. En el caso del sector del Gen.Kdo.XXXIX este sería el Pz.Jäg.Abt.(Sfl.) 643.

16.06.1941

Generalkommando XXXIX.A.K.
(Baustab Troitzsch)

Abt.Ia Nr.1451/41 geh.





Dirigido a:
7.Pz.Div.
20.Pz.Div.
14.Inf.Div. (mot)
20.Inf.Div. (mot)




Se remite la siguiente copia para su conocimiento.



El Jefe del Estado Mayor,
Oberstleutnant i.G. Hildebrandt




Directrices para operaciones de cazacarros autopropulsados pesados 4,7 (t) con la infantería




  1. Despliegue táctico y posibilidades de actuación.

    Los batallones de cazacarros autopropulsados 4,7 (t) suelen ser subordinados a divisiones acorazadas, divisiones de infantería (motorizadas) ó a un cuerpo acorazado. Su función está definida en las directrices de combate de dichas unidades.

    En casos excepcionales, cuando son desplegados con una división de infantería, a la cual de caso en caso pueden estar subordinados ó bien deban colaborar con ella, es ventajoso emplear el batallón de forma concentrada en el centro del combate ó bien para la protección de los flancos. Durante cortos periódos de tiempo y con una alta probabilidad de éxito, compañías individuales pueden ser asignadas a un regimiento del batallón central para trazar el ataque, combatir búnkers y nidos de resistencia. Las compañías de cazacarros autopropulsados 4,7 (t) han sido tambien empleadas con gran éxito en batallones de vanguardia como protección anticarro, como unidad de asalto, rompebarricadas así como en combates urbanos y para la rápida toma de puentes.

    Su máxima eficacia como arma anticarro ofensiva, solamente está garantizada si es empleada como mínimo al nivél de compañía y su líder mantiene constantemente el control sobre el correcto despliegue de sus cazadores, el constante suministro de munición, combustible, recambios y la dirección de sus tropas de reparación hacia los vehículos averiados.

    La subordinación de pelotones, ó incluso cazacarros individuales, a batallones de infantería ó unidades más pequeñas debe descartarse debido a los grupos auxiliares y la cuestión del suministro, a la interrupción de las comunicaciones de radio dentro de la compañía y por razones técnicas de automoción. Ahí donde, por desconocimiento, la infantería ha solicitado este tipo de operaciones, tras un corto periódo de tiempo los cazacarros se han convertido en desamparada chatarra con los frenos de embrague de la transmisión quemados y, esparcidos sobre el terreno, han causado baja técnica por varios días.

    Además de destruir las armas blindadas y no blindadas que obstaculizan el ataque de la infantería, la misión principal del cazacarros sigue siendo: destrucción las fuerzas acorazadas enemigas mediante un ataque concentrado desde sus flancos y espalda desde ventajosas posiciones de tiro. Tambien en este caso, debe descartarse todo tipo de fragmentación.

    La comunicación entre la infantería y el cazacarros es difícil. Debido al fuerte ruido del motor, los gritos son inútiles. Para realizar advertencias, dar indicaciones sobre objetivos ó bien solicitar apoyo, lo más práctico es que el soldado de infantería salte sobre el vehículo acorazado a través del lateral izquierdo.


  2. Equipación material y personal.

    Los cazacarros autopropulsados disponen unicamente de un blindaje limitado, carecen de torreta y solo cuentan con un escudo protector abierto hacia arriba y detrás. Por lo tanto, su empleo temporal como reemplazo de carros de combate unicamente es posible para misiones especiales muy específicas y de corta duración. En estos casos, deben serles asignados motociclistas, ciclistas ó soldados de infantería sobre remolcadores para asumir la protección de sus flancos y espalda. Si un hombre del cazacarros causa baja, ninguno de los dos otros miembros de la tripulación puede reemplazarle. El cazacarros no se encontrará totalmente operativo hasta que un cargador de reemplazo haya saltado al vehículo desde la parte trasera. Hasta la apertura del fuego, este cargador de reemplazo se encuentra sentado con su fusíl en la parte trasera del cazacarros.


  3. Colaboración con la infantería.

    1. Los cazacarros autopropulsados, integrados en la columna de marcha de una unidad de infantería, se desgastan rapidamente, sus frenos de embrague de la transmisión se bloquean, sus motores se sobrecalientan y fatigan al conductor, quien, a diferencia de los conductores de carros de combate, no puede ser relevado. Por estos motivos, los cazacarros autopropulsados deben marchar en formación, dando saltos sobre la carretera principal ó bien junto a ella (campo a través ó por carreteras secundárias) a una ventajosa velocidad de 15 - 25 Km/h. El grupo auxiliar de la compañía debe seguirles de cerca sobre la misma vía, pues es imprescindible para asegurar la supervivencia de los cazacarros. Las paradas técnicas que se realizan con la tropa acorazada tambien son necesarias cuando se marcha con la infantería.

      Durante la marcha, el batallón cazacarros ó compañías individuales deben mantenerse en una posición avanzada para poder combatir a tiempo carros de combate enemigos atacantes; aquí están protegidos por sus própios motociclistas de exploración y puestos de radio de alerta de carros de combate del pelotón de comunicaciones.

      Los mensajes de alerta de carros de combate de la infantería no deben limitarse al típico "cazacarros al frente", sino que deben incluir su número, ubicación, hora y dirección del ataque. De este modo se evitan despliegues innecesarios ó, en el caso de una maniobra de distracción del enemigo, despliegues en el lugar equivocado.

      Cuando una unidad de cazacarros autopropulsados adelanta a la infantería en marcha, es necesario que la infantería se mueva rapidamente hacia la derecha para no correr peligro por los bruscos movimientos de dirección de los vehículos acorazados.


    2. En el ataque de una división de infantería, el batallón cazacarros negro avanza sobre el centro de los combates ó flanco abierto ó - si la división no dispone de apoyo en ninguno de sus dos flancos - sobre ambos flancos, avanzando a saltos para así poder ocupar siempre ventajosas posiciones de tiro y desde ellas, siempre que sea posible desde sus flancos, destruir carros de combate enemigos atacantes. El ataque desde la marcha se realiza en línea y se desarrolla, según la situación y el terreno, en formación de cuña ó en cadena de fuego.

      El terreno ganado en el ataque es mantenido mediante formación en erizo hasta que sea ocupado por la infantería. Posteriormente, reinício del ataque desde una nueva cobertura, desde una posición de tiro a otra. En el ataque sobre posiciones fortificadas ó búnkers, el factor sorpresa y el no ser identificado es la garantía para el éxito. Buena preparación y la estrecha colaboración con el resto de armas son esenciales. El camuflaje y la ocultación de los fuertes ruidos de cadenas y motores deben ser previamente cuidadosamente discutidos con las fuerzas de asalto y la artillería. Debe tenerse en cuenta la gran altura de los cazacarros. Al disparar contra las troneras la puntería del cañón Skoda grantiza el seguro éxito.

      Está prohibido que la infantería monte sobre los cazacarros autopropulsados ó les siga de cerca en grupos, ya que estas agrupaciones atraen la atención y el fuego enemigo. La infantería y los ingenieros deben esforzarse por apoyar el avance de los cazacarros a través de obstáculos del terreno, como zanjas, muros, alambradas y zonas pantanosas.


    3. En la persecución, la unidad de cazacarros, reforzada por partes motorizadas de la división, avanza a lo largo y ancho del campo de batalla y asegura la posición una y otra vez. No dá tregua al enemigo e impide, independientemente de la seguridad de sus própios flancos, que pueda volver a restablecer una posición defensiva. Asegura importantes puentes y cruces hasta la llegada de la infantería. Su columna de abastecimiento debe ser protegida por motociclistas con ametralladoras.


    4. En la defensa de una división de infantería, el batallón es empleado de forma concentrada ó bien por compañías en contraataques sobre la supuesta dirección principal del ataque acorazado enemigo. Su despliegue no debe realizarse hasta que no se haya constatado claramente el foco del ataque acorazado enemigo. En la zona de preparación, el camuflaje - tambien frente a la observación aérea - es de vital importancia. Asimismo, debe evitarse ubicar las zonas de preparación demasiado alejadas, para así durante contraataques própios evitar tener que realizar movimientos bajo el fuego de artillería enemigo. El contraataque desde la zona de preparación debe realizarse en forma de abanico desde lo profundo del campo principal de combate.

      Tras la realización de un contraataque debe buscarse nueva cobertura, siempre que no sea necesario acabar con proyectiles de alto explosivo con infantería enemiga. En toda cobertura debe asegurarse la oportuna alerta acorazada por radio a los regimientos así como a los batallones cazacarros de las divisiones así como a través de puestos de radio avanzados en los puestos de alarma própios y puestos de observación.

      Si en algún lugar carros de combate enemigos han logrado atravesar nuestras líneas, la mayor parte del batallón de cazacarros autopropulsados ataca sus flancos y el resto blinda la zona de penetración para así detener nuevas oleadas de carros de combate atacantes.


    5. El cazacarros no puede realizar ataques nocturnos, pues su óptica, incluso bajo la luz de la luna más brillante, unicamente le permite identificar objetivos a muy cortas distancias.


    6. Misiones de protección de carreteras pueden ser asumidas por el cazacarros autopropulsado unicamente temporalmente, pues debido a la imposibilidad de ser relevada, la tripulación entera debe estar constantemente preparada para el combate. Además, la limitada capacidad de las baterías impide el contínuo funcionamiento de la radio del inmóvil cazacarros.