Documento redactado el 10.09.1944 por el Jefe del Estado Mayor del Heeresgruppe Nord, Generalmajor Otto von Natzmer, donde, atendiendo a las repetidas quejas de las unidades de cañones de asalto, se advierte a los mandos de unidades de infantería sobre el 'insensato' empleo de los cañones de asalto subordinados.

Nota:
Si bien la principal finalidad de la Artillería de Asalto era el apoyar a la Infantería, motivo por el que los lazos entre ambas armas eran muy estrechos, la relación entre ambas se degradaría con el avance de la contienda y el empeoramiento de la instrucción del soldado de infantería y sus mandos, que generalmente desconocían las capacidades y los límites del cañón de asalto. Si bien en esta página pueden encontrarse muchos informes de unidades de cañones de asalto donde se critica el total desconocimiento de la infantería sobre las peculiaridades de los cañones de asalto, en mi opinión en este documento, redactado por la Stu.Gesch.Abt.249 a finales de 1943, es donde mejor se recopilan las deficiencias existentes en la colaboración entre ambas armas.

10.09.1944

Oberkommando Heeresgruppe Nord
Abt. Ia Nr. 8773/44 geh.





Asunto:
Operaciones de los cañones de asalto



Los valiosos cañones de asalto de las brigadas y batallones de cañones de asalto, que probablemente no podrán ser reemplazados en un futuro próximo, continuan siendo empleados de un modo demasiado insensato. En los ultimos tiempos se han perdido muchos cañones de asalto cuya pérdida muy probablemente hubiera podido evitarse. En el caso de una brigada de cañones de asalto, en el transcurso de dos días tuvieron que volarse por los aires dos cañones de asalto tras haber retrasado la primera línea, pues se habían atascado en un pantano, es decir, habían sido desplegados sobre un terreno muy desventajoso. Tras retrasar la primera línea, otro cañón de asalto tambien tuvo que ser volado por los aires pues, a pesar de no estar operativo, siguiendo ordenes de un comandante de regimiento había sido desplegado directamente detrás de la primera línea.

Los mandos tácticos deben ser obligados a tener más en cuenta las necesidades técnicas de las unidades de cañones de asalto y a escuchar a los jefes de los cañones de asalto antes de toda operación. Como es natural, todo tipo de vacilación de las unidades de cañones de asalto debe ser combatida con firmeza. Aún y así, estos hombres generalmente quieren, pero debido a las peculiaridades de su arma, no pueden cumplir con lo que el comandante reclama de ellos.

Debe combatirse energicamente la propensión a dividir en muy pequeños fragmentos a las brigadas y batallones de cañones de asalto con el objetivo de disponer de una cierta protección en todas partes. Solamente el concentrado despliegue de las brigadas, ó al menos de las baterías, ofrece la posibilidad de alcanzar la máxima eficacia.

La escasez de combustible y de recambios impide la realización de cualquier innecesaria marcha de los cañones de asalto así como su despliegue sobre terreno poco favorable. Las divisiones y los mandos generales deben reservarse el derecho de desplegar las unidades de cañones de asalto.

La recuperación de cañones de asalto no operativos debe comenzar de inmediato. La intención de retrasar la primera línea debe comunicarse oportunamente al jefe de los cañones de asalto.

Los comandantes de la tropa deben ser detalladamente informados. En el futuro, el grupo de ejercitos analizará cada caso individualmente.





Firmado: Natzmer, Jefe del Estado Mayor