Documento redactado el 30.11.43 por el comandante del Sturmgeschütz-Abteilung 249, Hauptmann Rudolf Kranz, donde informa sobre las experiencias realizadas en lo relacionado con la colaboración con unidades de infantería durante los combates en la cabeza de puente de Kuban y al sur de Melitopol.

Nota:
En este documento se recopilan perfectamente todas las críticas a la infantería alemana contenidas en los informes de practicamente todas las unidades de cañones de asalto y de carros de combate.

30.11.1943

Sturmgeschütz-Abteilung 249
- Abt. Ia -





Informe sobre experiencias


La base de cualquier colaboración entre la infantería y los cañones de asalto es inquebrantable confianza y voluntad de apoyo mútuo. Las observaciones que se enumeran a continuación no pretenden ser una crítica, sino ilustración de frecuentes errores con ejemplos vividos los ultimos meses y que deben servir como herramienta en la instrucción de jefes y tropa.


  1. Los cañones de asalto son un arma ofensiva y estratégica. Logran los mejores efectos cuando son desplegados de forma concentrada. Su despliegue a nivél inferior al de batería brinda a la defensa anticarro enemiga mejores posibilidades de combate y conduce a la pérdida de valioso material que posteriormente le faltará a la infantería. El empleo de cañones de asalto individuales es inaceptable.

    En los combates al sur de Melitopol, una división a la que le había sido subordinada una batería con 10 cañones de asalto, a pesar de las reiteradas objeciones, desplegó 3 cañones en la cabeza de puente de Melitopol, 5 cañones en el centro del sector de la división como reserva y subordinó 2 cañones al regimiento a su izquierda, considerándo que debía reforzarse la espalda de la infantería en todos esos puntos. Consecuentemente, ante el ataque ruso por sorpresa del 09.10.43, unicamente pudieron ser desplegados 5 cañones de asalto. Estos cañones no lograron evitar los movimientos de repliegue y apenas pudieron cubrir las amenazadas posiciones de artillería y sus cambios de posición, pues además no se disponía de infantería como reserva de choque. Danilo-Ivanowka cayó en manos de los rusos y semanas de duros combates por cerrar esta brecha, finalmente infructuosos, fueron la consecuencia. Entre otras razones, que no serán analizadas aquí, el fragmentado despliegue de los cañones de asalto fué un factor determinante.

  2. Un batallón de cañones de asalto es subordinado a un cuerpo de ejercito ó a una división, una ó varias baterías son asignadas a una división y desde ahí a regimientos ó grupos de combate. El despliegue y la ejecución de las misiones son responsabilidad de los artilleros de asalto. Antes de cada operación debe preveerse tiempo para el reconocimiento, tambien y muy especialmente en situaciones críticas. Rigurosas ordenes de despliegue basadas en planos, sin escuchar la opinión del artillero de asalto, conducen frecuentemente al fracaso.

    El 21.09.43, una batería procedente de otra división, tras alcanzar el puesto de mando del regimiento recibió ordenes de entrar inmediatamente en acción sin darle la oportunidad de realizar una misión de reconocimiento, pues los rusos estaban preparados para atacar con aproximadamente 30 carros de combate. A pesar de las objeciones del jefe de la batería, este tuvo que operar en un terreno totalmente desconocido para él. Justo al início del ataque, tras alcanzar una colina, 4 cañones de asalto fueron inmovilizados por fuego enemigo, mientras los 4 cañones restantes - debido a su desfavorable posición - unicamente pudieron evitar el desarrollo del ataque ruso. Al amanecer del día siguiente y tras un meticuloso reconocimiento, 4 cañones de asalto asumieron posiciones de emboscada desde donde en el transcurso de dos días lograron destruir 17 carros de combate enemigos. Los 4 cañones inmovilizados el primer día pudieron ser recuperados durante la noche y estuvieron fuera de servício durante varias semanas.

  3. Especialmente cuando la situación es difícil y unicamente pueden ser desplegados unos pocos cañones de asalto, informes objetivos son decisivos para poder desplegarlos en el lugar y en el momento adecuado. Esto suele frecuentemente ignorarse en el afán de asegurarse los cañones de asalto para el própio sector. Informes que exageran la situación son una señal de carencia de comprensión táctica y falta de camaradería.

    En el transcurso de los combates por Akimowka, y en base a informes según los cuales los rusos atacaban en masa y parcialmente con apoyo de carros de combate, en un solo día los cañones de asalto operativos fueron desplegados en cuatro diferentes zonas, sin lograr encontrar objetivos de interés en ninguno de los casos. Esto privó al mando del grupo de combate de una valiosa reserva móvil de choque, que hubiera podido tener consecuencias imprevisibles en el caso de que se hubiera producido un importante ataque en otro lugar.

  4. Operaciones nocturnas son solamente posibles en casos de absoluta emergencia, e incluso entonces, unicamente bajo la luz de la luna llena. En este caso, el apuntar con precisión es imposible. El cañón unicamente puede ser disparado contra la zona donde se encuentra el objetivo. La consecuencia es un muy alto consumo de munición sin garantías de lograr ningún efecto. Adicionalmente, en la oscuridad el cañón es más vulnerable a los ataques de decididas tropas de combate de proximidad, así como a cañones anticarro enemigos que, sin poder ser identificados, dejan aproximarse a los cañones de asalto para destruirlos a corta distancia. Por último, estas operaciones impiden que el personal técnico pueda revisar y mantener los cañones de asalto.

    En los combates al oeste de Danilo-Iwanowka, debido a la escasez de fuerzas de infantería, se había formado una brecha en Mahl-Mühle que durante el día era vigilada por fuego. Sin embargo, al anochecer el enemigo logró infiltrarse al nivél de un batallón y se encontraba ya detrás de nuestras líneas. Los cañones de asalto recibieron ordenes de repeler al enemigo bajo la luz de la luna. No se les podía proporcionar infantería de apoyo. La misión fué llevada a cabo con un inesperado éxito. Este éxito unicamente se pudo alcanzar porque la infantería enemiga era muy mala y tras ser totalmente sorprendida no opuso ninguna resistencia. La noche siguiente los cañones de asalto volvieron a ser desplegados en la misma zona y lograron una vez más el mismo éxito. Dos días más tarde, los cañones regresaron de una operación diurna sin munición y apenas combustible y al anochecer alcanzaron la zona de preparación, ubicada cerca del puesto de mando de un regimiento. Allí recibieron ordenes de desplegarse inmediatamente al sector del regimiento vecino, pues los rusos habían creado en esa zona una brecha de un alcance todavía indeterminado. Esta operación tuvo que ser rechazada por ser totalmente imposible de llevar a cabo. Los éxitos logrados los días anteriores habían generado unas expectativas totalmente erróneas sobre las capacidades de los cañones de asalto. Seis horas más tarde, tras haber aclarado la situación, haber reestructurado a la infantería y tras una exhaustiva reunión, el ataque fué llevado a cabo con éxito en el transcurso de quince minutos.

  5. Operaciones en denso sotobosque, huertos bajos ó gruesos cañaverales más altos que una persona, tienen pocas perspectivas de éxito. El cañón de asalto no puede identificar objetivos, tiene dificultades para establecer contacto visual con su cañón vecino, pone en peligro a la própia infantería y si esta no le acompaña muy de cerca se encuentra totalmente indefenso ante ataques de tropas de combate de proximidad. El efecto de los cañones de asalto es unicamente moral. Su despliegue en este tipo de terrenos sin el apoyo de la infantería tiene que ser totalmente rechazado.

  6. Los cañones de asalto unicamente pueden transportar una pequeña cantidad de munición. Por lo tanto, su despliegue no debe impedir el pleno uso de las armas pesadas de la infantería. Solamente cuando todas las armas disponibles son empleadas, puede esperarse alcanzar un rápido éxito. Los cañones de asalto tienen que replegarse para poder ser amunicionados. Adicionalmente, con frecuencia causan baja por motivos técnicos que no pueden ser identificados desde el exterior, como p.e. avería del sistema eléctrico de tiro, de la recámara ó del freno de retroceso. Tambien estos cañones de asalto tienen que replegarse para poder reparar las averías. Es erróneo interpretar tales movimientos de repliegue como una retirada y unirse a ellos. Tras haber sido amunicionados ó reparados, estos cañones regresarán. Por este motivo, la infantería debe como mínimo mantener la línea ya alcanzada. Es completamente erróneo juzgar la capacidad de combate de las tripulaciones en base a este tipo de situaciones. Esto unicamente demuestra falta de conocimientos técnicos, socava la justa confianza de la infantería en sus cañones de asalto y, con razón, provoca resentimiento entre las tripulaciones de los cañones de asalto. Este tipo de incidentes suceden casi exclusivamente en unidades con poca ó ninguna experiencia en la colaboración con cañones de asalto.

  7. Un error que se repite constantemente, a pesar de todos los entrenamientos realizados, es que la infantería busca protección detrás ó justo al lado de los cañones de asalto, en la creencia que ahí están más seguros. Sin embargo, esto es un error. Como es natural, el enemigo dispara con todas las armas a su disposición contra los cañones de asalto, provocando de este modo pérdidas totalmente innecesarias. Adicionalmente, cuando el cañón de asalto se detiene para disparar, la infantería suele tumbarse a su lado, no observa al enemigo para poder comunicarle al cañón la posición de objetivos y tampoco aprovecha su fuego para avanzar. Debe reclamarse que la infantería avance a la misma altura del cañón de asalto más avanzado y se posicione lateralmente a una distancia suficiente que la proteja de la masa del fuego enemigo dirigido sobre el cañón de asalto, pero que aún le permita asumir la protección contra ataques de proximidad. La observación y el reconocimiento, especialmente hacia los flancos, no debe cesar nunca, y el fuego del cañón debe ser dirigido hacia focos de resistencia particularmente problemáticos mediante comunicación verbal con el jefe del cañón ó bien disparando bengalas. El fuego del cañón de asalto debe ser aprovechado para avanzar y eliminar con las armas de la infantería a todo enemigo que en esta situación se repliegue.

  8. Es aconsejable incorporar infantería de apoyo montada sobre los cañones de asalto. Su distribución en los cañones debe organizarse de modo que los grupos permanezcan con sus líderes. En caso de intenso fuego la infantería debe desmontar inmediatamente y combatir del modo habitual. El disparar desde el cañón de asalto en movimiento solamente es posible contra un enemigo en retirada, de lo contrario las pérdidas entre la infantería son muy elevadas, como ya se ha comentado en el punto 7.





Kranz, Hautpmann y Comandante del Batallón