Documento redactado a comienzos de Enero de 1945 por el comandante del Stu.Pz.Abt.219, Major Paul Friedrich Schaupensteiner, donde solicita por enésima vez el rearme de su
batallon con Jagdpanzer IV en lugar de sus Sturmpanzer.
Notas:
Esta última solicitud de Schraupensteiner sería de nuevo denegada, algo inexplicable teniendo en cuenta la experiencia de su personal, que al igual que su comandante
procedía mayoritariamente de la célebre H.Stu.Gesch.Brig.237.
03.01.1945
Major Paul Friedrich Schaupensteiner
Comandante del Sturmpanzer-Abteilung 219
Solicitud de rearme del Sturmpanzer-Abteilung 219
El Sturmpanzer-Abteilung 219 fué formado a partir del 16 de Septiembre de 1944 mediante la asignación de los unicamente 50 hombres de los que estaba formada la Heeres-Sturmgeschütz-Brigade 237 así como de la practicamente completa 4./Sturmpanzer-Abteilung 216.
El 20.09.1944 su comandante ya presentó una solicitud de rearme que, a pesar de la gran comprensión de los departamentos pertinentes, fué rechazada en repetidas ocasiones. A pesar de todo, en términos de entrenamiento y rendimiento, el Batallón ha hecho todo lo posible para sacar el máximo provecho del nuevo armamento.
Aún y así, desde el principio, tanto los jefes como la tropa comprendieron que el nuevo armamento, nisiquiera bajo las circunstancias más favorables, podría aprovechar al máximo el alto nivél de entrenamiento y capacidades de todos los rangos, desde el comandante hasta los más jovenes cargadores. Esto significa que, a pesar de todas las advertencias de los oficiales del Batallón y de las extraordinárias prestaciones obtenidas en las anteriores operaciones (véase más adelante), por mucho que se intentara, la sensación de estar equipados con un peor armamento persistió. El que a pesar de todo se lograra infundir a todas las tripulaciones confianza en su armamento, dice mucho sobre el desempeño de los comandantes así como de la confianza que la tropa tiene en ellos.
En cualquier caso puede confirmarse que la tropa se lanzó al combate con el mismo espíritu de lucha que le ha caracterizado hasta estos momentos. Los combates han demostrado tambien que todo hombre, desde el comandante hasta el más joven cargador, ha hecho todo lo posible por sacar el máximo rendimiento a su nuevo armamento con el objetivo de apoyar el combate de la infantería.
Sin embargo, a pesar del gran entusiasmo de las tripulaciones y de la gran versatilidad demostrada en su mando, es evidente que la gran capacidad de rendimiento de la tropa y su firme voluntad, unicamente han podido ser aprovechadas en una muy pequeña parte. Los combates del 20.12. lo demostraron claramente.
Con una desesperante impotencia las tripulaciones tuvieron que comprobar que, al contrario de lo que sucedía anteriormente con los cañones de asalto, sus vehículos acorazados ya no les permitían cumplir con todas las misiones que se presentaban en el campo de batalla y, lo que aún es peor, que tras generalmente tres operaciones sus vehículos acorazados y su compañía ya no estan en condiciones para volver a ser desplegados debido a las numerosas averías técnicas sufridas (véase el informe del 26.12.44). El hecho de que el Batallón, como sucede actualmente, tenga que permanecer apartado de la zona de operaciones para la realización de reparaciones, hunde la moral y el entusiasmo de los hombres, ya que estos experimentan una y otra vez como todo el cuidado y mantenimiento del equipo así como el minucioso trabajo invertido se vuelve rapidamente inútil debido a los defectos técnicos.
A pesar de todos los esfuerzos de los jefes, que como oficiales se ven obligados a tratar de convencer por todos los medios a la tropa sobre la necesidad de este armamento, todos los hombres del Batallón se preguntan el por qué no son como mínimo equipados como hasta ahora. Todos consideran como una inmerecida degradación el haber sido equipados con este armamento, especialmente porque quieren lograr algo y porque con su anterior equipación con cañones de asalto en el transcurso de once meses y medio lograron grandes éxitos en combates cuya dificultad superaba con creces a los librados en el més de Diciembre.
Que en su opinión, en anteriores operaciones el Batallón ha obtenido grandes éxitos, queda demostrado en las siguientes cifras.
En el periódo que abarca entre el 06.08.43 y el 27.07.44 fueron destruidos:
| 292 | Carros de combate T-34 |
| 61 | Carros de combate KW-I |
| 12 | Carros de combate T-60 |
| 3 | Carros de combate General Lee |
| 35 | Carros de combate de modelo no identificado |
| 21 | Cañones de asalto |
| 13 | S.f.1 |
| 6 | Carros de combate ligeros |
| --------------- | |
| 443 | Carros de combate |
Adicionalmente fueron destruidos:
| 118 | Cañones anticarro |
| 15 | Cañones de infantería |
| 15 | Lanzagranadas |
| 8 | Cañones de artillería |
| 2 | Cañones antiaéreos |
| 143 | Fusiles anticarro |
| 81 | Ametralladoras |
En el mismo periódo, personal del Batallón recibió las siguientes condecoraciones:
| 1 | Hojas de Roble de la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro |
| 6 | Cruces de Caballero de la Cruz de Hierro |
| 6 | Cruces Alemanas en Oro |
| 5 | Oficiales |
| 16 | Suboficiales |
| 31 | Soldados |
La solicitud de todo el Batallón es la der ser equipado con un armamento acorazado que le permita sacar el máximo provecho de su entusiasmo y capacidad, permitiéndole de este modo poder rendir por lo menos lo mismo que el año pasado.
El Batallón propone una equipación con Jagdpanzer IV, pues esto supondría unicamente un rearme y no requeriría de una instrucción técnica significativa. Una equipación con p.e. Jagdpanther ó Panther sí que requiriría de una relativamente breve instrucción en el campo técnico.
El personal del Batallón ha acumulado tal grado de experiencias en operaciones en el Este que ha podido cumplir con todas las misiones imaginables, de modo que es merecedor de ser equipado con un armamento similar al con el que anteriormente estaba equipado.
Esto brindaría al mando de la seguridad de contar con un impecable batallón acorazado con voluntad y capacidad demostrada. El llevar a cabo este rearme es la voluntad del más joven soldado hasta su comandante.
Si esto no fuera posible, resulta igualmente evidente que el Batallón, con su actual equipación, continuaría intentando aprovechar al máximo las posibles capacidades de su armamento.
Major y Comandante del Batallón